domingo, 11 de diciembre de 2011

"La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" de Stieg Larsson


Páginas 167/168

Capítulo 8

Lunes 14 de febrero – Sábado 19 de febrero

Al oír un leve golpeteo en el marco de la puerta, Dragan Armanskij levantó la vista y vio a Lisbeth Salander. Intentaba mantener el equilibrio dos tazas de café que traía de la máquina. Lentamente él dejó el bolígrafo sobre la mesa y apartó el informe.

- Hola – dijo ella.

- Hola – contestó Armanskij.

- Vengo en son de paz – dijo ella-. ¿Puedo pasar?

Dragan Armanskij cerró los ojos un instante. Luego señaló una silla con el dedo. Miró el reloj de reojo. Eran las seis y media de la tarde. Lisbeth Salander le dio una de las tazas y se sentó. Se examinaron mutuamente durante un instante.

- Hace más de un año –dijo Dragan.

Lisbeth asintió.

- ¿Estás enfadado?

- ¿Debería estarlo?

- No me despedí.

Dragan torció el labio. Se encontraba desconcertado y al mismo tiempo aliviado. Por lo menos, ahora sabía que Lisbeth Salander no estaba muerta. De pronto, una enorme irritación y un gran cansancio se apoderaron de él.

- No sé que decir – contestó -. No tienes ninguna obligación de informarme sobre tu vida. ¿Qué quieres?

Su voz sonó más fría de lo que había pretendido.

- No lo sé muy bien. Supongo que saludarte más que nada.

- ¿Necesitas trabajo? No pienso contratarte de nuevo.

Ella negó con la cabeza.

- ¿Tienes otro trabajo?

Volvió a negar con la cabeza. Daba la sensación de estar pensando lo que iba a decir. Dragan aguardaba.

- He estado viajando – respondió finalmente - . Acabo de regresar a Suecia.

Pensativo, Armanskij hizo un gesto de asentimiento mientras la examinaba. Lisbeth Salander había cambiado. Había un nuevo tipo de … madurez en su ropa y en su comportamiento. Y había rellenado el corpiño con algo.

- Has cambiado. ¿Dónde has estado?

- Un poco por todas partes … - contestó evasivamente, pero siguió al reparar en la irritada mirada de Armanskij-. Me fui a Italia y continué hasta Oriente Medio. De ahí volé a Hong Kong vía Bangkok. Estuvo un tiempo en Australia y Nueva Zelanda, y viajé por las islas del Pacífico, donde permanecí un mes en Tahití. Luego recorrí Estados Unidos. Y los últimos meses los pasé en el Caribe.

Él asintió.

- No sé por qué no me despedí.

- Porque, sinceramente, os demás te importamos un carajo – contestó , Dragan Armanskij con frialdad.

Lisbeth se mordió el labio inferior. Reflexionó un rato. Tal vez las palabras de Dragan fueran ciertas pero, aun así, le pareció injusta la acusación.

- Por regla general son los demás los que no se interesan por mí.

- ¡Y una mierda! – contestó , Dragan Armanskij -. Lo tuyo es un problema de actitud y tratas como el culo a los que verdaderamente intentan ser tus amigos. Así de sencillo.

Silencio.

- ¿Quieres que me vaya?

- Haz lo que quieras. Siempre lo has hecho. Pero si te vas ahora, no quiero volver a verte en la vida.

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